lunes, julio 12

Cuando vas por la calle te cruzás con infinita cantidad de gente de toda clase y condición que revelan en su rostro distintas disposiciones anímicas. Van unos con rostro sonriente, llenos de felicidad; les ha salido bien el negocio, han tenido suerte en una empresa, recibieron una grata noticia, se encontraron con alguien a quien aprecian. Otros denotan preocupación: tienen problemas familiares que los acosan, situaciones económicas oprimentes, disgustos con los amigos, inseguridad en su trabajo. Otros pareciera que van mirando hacia adelante y hacia las alturas: tienen proyectos, ideas, planes que desean realizar; y eso les da fuerza y optimismo. Solamente es digno de compasión aquel que "se aburre", que no hace nada ni tiene planes de hacer algo: aquel que no tiene vitalidad, que no halla objetivo a su existir, para el que la vida carece de sal. Eso es triste.
Mirate en el espejo y decime cómo te ves.

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