lunes, marzo 5

*Daría mi reino por un vermouth*

-Lo que ha pasado a esa pobre anciana no tiene nombre!
-Mmm... eso! Echar a la pobre vieja a la calle como si fuera un perro rabioso! Pero donde se ha visto cosa parecida! Pero digo yo que somos? Negros como para ser tan salvajes! O judíos, para no tener ni siquiera creencia religiosa? No esa mujer no tiene perdón de Dios, mirá. Ojalá sea la vieja la que se tiró abajo del tren
-Mmm... Pobre querida y dulce Mamá Cora! Tan dulce que era todavía, tan servicial, tan útil!
-Sí... tan util y tan servicial, te acordás? Trabajaba como una bestia todo el día la pobre anciana. No, no tiene perdón mirá. Ahora, si los pecados no se pagan en la tierra se pagan en el cielo, o en el infierno no se, en algún lugar se deben pagar digo yo, no se. El único consuelo que tengo, Nora, y gracias a Dios que me eduqué en una casa católica, apostólica y románica, es saber que un día de estos, Dios la va a llamar por su cuenta y va a hacer pagar una por una todas sus fechorías. Por que si hay algo en lo que creo, es en Dios y en la Justicia.
-Ah si! La Iglesia es un gran consuelo...
-Verdad


Tanta lágrima inútil, tanto dolor malgastado, pero por qué no se quedarán en sus países, esos comunistas muertos de hambre!

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