miércoles, agosto 18

En realidad, si alguna vez se llegase a descubrir la fórmula de todos nuestros deseos y caprichos, una fórmula que explicara además sus cau­sas, leyes que los rigen, forma en que se desarrollan, fines a que en tal y tal caso propenden y así sucesivamente hasta hallar una verdadera fórmu­la matemática, entonces sí que podría ocurrir que el hombre dejase de de­sear... y hasta es seguro que eso sucedería. ¿Qué placer habría en desear por orden ajena? Y, además, ¿por qué habría de transformarse el hombre en trompeta de órgano o algo por el estilo?

1 comentario:

  1. linda tarde pendex, me gusta la foto jaaaaa
    y el banner más todavía, ahora me estas pasadno la tarea de lengua y te juro que soy la persona más feliz de la tierra. Gracias! (va a cambio del llaverin) jajajaj chau love u so much

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